De Andrés a Diego Ortiz: cuatro generaciones de romaneros

La familia Ortiz

La familia Ortiz elabora romanas y básculas desde mediados del siglo XIX. La evolución de un primer oficio de forja del hierro devino, con el tiempo y el trabajo de cuatro generaciones, en la refinada elaboración de aquellos históricos instrumentos de pesaje.

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Andrés Ortiz

1859-1935

Primera generación

Andrés Ortiz trabajó tempranamente como herrero, elaborando aperos, herrajes y elementos de forja para agricultores y comerciantes de la época. En su fragua atendió numerosos encargos de toda la villa de Quintanar y localidades próximas. Andrés conoció el secreto de las Romanas por la amistad y los trabajos en común que tenía con el Romanero del pueblo llamado Benito Guía, pero nunca las comercializó toda vez que ese menester correspondía al Sr. Benito. No obstante introdujo como aprendiz a su hijo Manuel Ortiz en el taller de aquel.

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Manuel Ortiz
Fernández-Villacañas

1889-1961

Segunda generación

Manuel Ortiz inicia la elaboración de básculas y sistemas de pesajes según el eficaz modelo ideado por los romanos siglos atrás. La forja de hierro se dedica desde entonces a la composición de las piezas necesarias en la romana, desde brazos de medida hasta eslabones de cadena, contrapesos, platillos y juegos de pesado. Con el paso del tiempo, la actividad de Manuel se centró en la elaboración de romanas y básculas, dejando atrás el oficio de forja de hierro que inició su antecesor.

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Diego Ortiz Contreras

1925-2014

Tercera generación

Tras los pasos de Manuel, Diego Ortiz Contreras perfecciona el oficio adquirido durante años por su padre y construye nuevos modelos de romana que, siendo todavía fieles al diseño histórico, derivan en innovaciones amparadas por ensayos sobre la dinámica de los elementos tradicionales. De esta forma, Diego consigue reducir el tamaño de la romana sin alterar su precisión, añade metales más nobles que los habituales hierro y plomo y consigue atractivos acabados que le permitieron extender el uso de la romana al ámbito de la decoración.

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Diego Ortiz Villajos

1959

Cuarta generación

Tras la desaparición de su padre, Diego Ortiz Villajos es el último romanero en activo del mundo. Por derecho propio, hoy forma parte de una estrecha pero altísima categoría de artesanos que mantienen con dignidad oficios que parecieran pertenecer a otro tiempo. Diego se niega a que ese tiempo haya pasado y afirma ante cualquier audiencia que mientras él viva habrá un fuego donde abrasar el hierro, un yunque donde resuene el martillo y un ojo experimentado que pique en la barra de metal la regleta donde se equilibran kilos y gramos.

Hace más de cuarenta años que comenzó a conocer, poco a poco y cuando apenas era un niño, toda la ciencia acumulada por su familia durante más de un siglo de oficio. Hoy atesora ese conocimiento como una forma de vida a la que él se dedica con iguales dosis de maestría y orgullo. Su visión del trabajo ha partido siempre de un enorme respeto por la tradición heredada; sin embargo, ese respeto no ha impedido que, en el curso de los últimos años, Diego Ortiz vislumbrara nuevas formas y diseños, innovadoras propuestas que actualizan la romana como herramienta digna de aprecio.

Actualmente Diego sigue trabajando en el mismo taller donde lo hiciera su padre. Desde este lugar se ofrece para compartir con quien lo desee el conocimiento que guarda.